viernes, noviembre 12, 2004

Monster, 3 años persiguiendo al monstruo

Parece que fue ayer cuando, en el marco del VII Salón del Manga de Barcelona, aparecía en nuestro mercado el primer número de Monster, de Naoki Urasawa. Ya antes se habían editado mangas seinen (mangas destinados a un público adulto), desde el lejano ¡Qué triste es la vida!, de Yoshihiro Tatsumi (un autor que Ponent Mon está recuperando en los últimos meses para nuestro deleite), a los más cercanos Alas de guerra sobre Japón, Adolf o Ikkyu, pero era Monster el primero que tenía un apoyo importante del comprador adolescente, reacio por aquel entonces (e incluso ahora) a consumir este género. Así, a pesar de las críticas a la edición que ofrecía Planeta (formato Biblioteca Manga, precio desmesurado, papel de baja calidad, impresión demasiado oscura), en algunos casos injustas y desproporcionadas, Monster se vendió bien desde el primer número, lo que provocó la inmediata confirmación de su edición al completo. Mientras iban apareciendo números, la obra de Urasawa recogía premios y críticas positivas por su calidad indudable. Y de pronto, como si tres años de edición hubiesen pasado en cuestión de pocos meses, aparece el número 36, que da carpetazo a los 18 tomos de esta obra maestra.

Monster explica la historia del doctor Kenzô Tenma, neocirujano japonés que practica en Alemania con gran éxito. Prometido con Eva Heinemann, la hija del director del hospital, alabado por compañeros de profesión y querido por todos sus pacientes, su vida se torna en pesadilla cuando decide salvar la vida a un niño con un bala en la cabeza en detrimento de un político importante. En un primer momento, salvado el niño y muerto el político, se rompe su compromiso matrimonial y es defenestrado por compañeros y jefes. Sólo le quedan sus pacientes. SIn embargo, al poco tiempo el director del hospital y otros dos superiores mueren envenenados, y aquel niño que Tenma salvó desaparece junto a su hermana gemela. El doctor es acusado de las tres muertes, pero no se puede probar su culpabilidad, aunque el inspector Lunge está convencido de ello. Tenma entonces vuelve a su antigua bonanza profesional, siendo ascendido por el nuevo director. Pasan los años y, a través de un paciente, se reencuentra con un joven Johan Liebheart, aquel niño al que salvó la vida años atrás. Le confiesa que él envenenó a aquellos tres hombres para agradecerle que le hubiera salvado la vida. Pero Johan acaba de matar a más personas mediante sus hombres. Es a partir de entonces, con más muertos de por medio y con la reaparición de Anne, la hermana gemela de Johan, que Tenma inicia su huída por Alemania y la República Checa con el fin de matar al joven rubio a la par que escapar de la policía y de Lunge, que le consideran el asesino que buscan. Por el camino, Tenma conocerá a decenas de personas, unas le ayudarán y otras se lo pondrán difícil, pero poco a poco irá conociendo el pasado de Johan, qué hizo tras desaparecer del hospital y qué pretende hacer ahora.

Bien, tras 10 horas continuadas de lectura exhaustiva, uno no puede sino acabar maravillado. Urasawa hilvana las situaciones que crea y los personajes que en ellas aparecen de manera magistral, con giros argumentales a veces inimaginables pero efectivos, con un ritmo narrativo que pasa de la acción más trepidante a la tranquilidad más pausada, lo que permite digerir fácilmente la historia y recordar cuánto sucede. En su huída, el doctor Tenma conoce a un sinfín de personajes de lo más variado. Se topa con míseros y miserables, con inocentes y locos, con víctimas en potencia y asesinos a sangre fría. Conoce la maldad humana, a menudo inducida por Johan, pero también la bondad de personas que ya no tienen nada más que perder. Cada personaje secundario tiene su propia historia, su drama, y también un gran carisma, desde el inspector Lunge a Grimmer, pasando por Roberto o "el vampiro de Baviera". Monster es una obra maestra en todos los aspectos. Un trayecto por los recovecos más ocuros del ser humano, donde se dan cabida la manipulación de los sentimientos, la anulación de la propia personalidad, la falta de escrúpulos, la muerte, con frecuencia injusta e innecesaria,... Johan Liebheart encarna el mal absoluto, pero él mismo demuestra que no es el único monstruo: Todos llevamos a un monstruo en nuestro interior que batalla por salir a la luz y dominarnos. Todos, tarde o temprano, acabamos sucumbiendo al menos una vez a nuestro monstruo interno. En resumen, una historia fabulosa y bien llevada que no permite que te aburras, con unos personajes para recordar y un grafismo exquisito. Un título que no puedes dejar escapar, aunque se deba criticar a Planeta por una edición que no está a la altura por la baja calidad del papel y la impresión. No lo dudes y persigue al monstruo.

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