lunes, noviembre 22, 2004

YAT, viaje con nosotros y disfrute

Desde hace un par de años, los otakus debemos estar atentos a las cadenas locales que sintonizamos en casa. Si rebuscamos entre su programación, a menudo caótica, es posible que encontremos alguna que otra serie de anime. No son sólo los clásicos de Planeta Junior (Marco, Banner y Flapi, El bosque de Tallac), también podemos ver un buen puñado de animes de Arait Multimedia, la mayor parte de los cuales no se han emitido en ningún canal estatal, digital ni autonómico (a excepción de Canal Sur). Uno de los canales locales que más anime emiten desde hace aproximadamente un año o año y medio es, aunque parezca mentira, Popular TV, perteneciente al entramado de medios de comunicación de la Iglesia. A través de su insufrible programa infantil, Tris, tras y verás, han emitido títulos como La princesita Sara, El secreto de Akko-chan (la serie de 1998), Mon Pe, Sabrina o Fábulas del Bosque Verde. La más juvenil de todas ellas ha sido YAT, el anime del que vamos a hablar. Realizada por Group TAC (Alegre Juventud, Vampire Princess Miyu, Saiyuki) en 1997, cuenta con una primera temporada de 50 episodios y otra de 25 capítulos realizada al año siguiente. Aunque inicialmente se estrenó en nuestro país en Canal Sur, este anime quedó relegado a vagar entre cadenas locales hasta que en primavera entró a formar parte de la parrilla de Canal Club Super 3, convertido recientemente en Canal Super Eñe, lo que le ha dado la oportunidad de darse a conocer a un mayor público.

Goyo Meteojorito es un adolescente que acaba de abandonar su hogar, dejando atrás a su madre, para lograr encontrar a su padre Diego, creador del túnel tridimensional que permite viajar por todo el universo teletransportándose de un centro transportador a otro. Diego desapareció durante los preparativos para la inauguración del túnel tridimensional 15 años antes, cuando Goyo aún era un crío. Nada más llegar a la ciudad, Goyo realiza un viaje con una pequeña compañía de viajes, YAT (Yamamemoto Anshin Travel, "Viajes tranquilos Yamamemoto") y tras un accidente con el que la nave de la empresa queda destrozada, el capitán y dueño de la compañía, Carloto Yamamemoto, le obliga a trabajar en YAT hasta que pague el último céntimo de la reparación. Goyo se queda en la compañía a partir de entonces trabajando como mecánico, porque así puede viajar por el espacio e investigar sobre su padre. El chico completa la tripulación formada por el capitán Yamamemoto, la bella y poderosa azafata Kermosura Kesoy -que es hija del capitán-, una especie de lagarto alienígena llamado Bucky que es la mascota de la compañía-, el robot de navegación Casquivana y el piloto Cuchicuchi, un extraterrestre depresivo y maniático de los horarios. Evidentemente, Goyo no tarda en enamorarse de Kermosura, pero los problemas llegan cuando de él se enamora la joven Divina, heredera del imperio Maritela Marinera, el dueño de "El Señor del Cosmos", la compañía que gestiona el túnel tridimensional y la mayor parte de los viajes intelestelares. Para colmo, Ana Maritela Marinera, madre de Divina y presidenta de la empresa, tiene un pasado en común con Yamamemoto y eso ocasionará más problemas. Con todos estos personajes acechando, más una extensa gama de secundarios (los ancianos señores Ruiz de Velasco, el capitán Rock, Hachibey y Nanako, o Muchachito), las aventuras por el espacio, el humor, la acción, la intriga y el enredo están asegurados. En la segunda temporada, la nave de YAT, con una nueva y gruñona azafata llamada Mónica a bordo, es teletransportada a otra dimensión por Rosita, una niña extraterrestre con poderes psíquicos, para que la ayuden a ella y al profesor Nota a escapar del imperio Papón, que pretende dominar el universo gracias a los poderes de la niña. Secuestrado el profesor Nota, la tripulación de YAT deberá escapar de los embates de los generales del malvado Papón, el inteligenteVerdín, la forzuda Sansona y el guerrero Barrabás. Por si esto fuera poco, el capitán Yamamemoto cae bajo el maléfico poder de Papón y se convierte en enemigo de YAT. Las persecuciones por los diferentes planetas de esa desconocida dimensión y después la batalla contra el imperio Papón son los ejes de esta temporada.

Nada más leer la sinopsis, es evidente que el doblaje se realizó siguiendo los mismos parámetros que en Chicho Terremoto; esto es, cambiando nombres y chistes japoneses por otros españoles y que pudieran tener gracia. Este aspecto condiciona la serie, pues hace que el doblaje guste o decepcione, pero desde luego no deja indiferente. Es verdad que Arait tiene un problema crónico con sus doblajes, usando las mismas voces para la mayoría de sus series, pero en YAT, quizás por esa libertad respecto al original y el humor desatado de muchas situaciones, eso apenas importa. El doblaje resulta atractivo, las voces van bien con los personajes y es gracioso. La historia realmente sorprende. En la primera temporada, lo que parece inicialmente una simple comedia ambientada en el espacio se torna en una intrigante historia donde poco a poco se van conociendo secretos del pasado de los personajes y el porqué de sus actuales relaciones, aunque no abandone el tono humorístico salvo en los episodios donde alcanza su punto álgido. ¿Qué le pasó y dónde está Diego Meteojorito? ¿Quién es realmente Kermosura? ¿Qué sucedió en el pasado entre Ana Maritela Marinera y el capitán Yamamemoto? Conforme pasan los capítulos, pequeños detalles van saliendo a la luz hasta que comienza a descubrirse la respuesta. La segunda temporada sólo sigue el aspecto de comedia de la anterior, ya que la historia no tiene demasiado interés, persecuciones y batallas sin más. Ni tan siquiera avanza la relación entre Goyo y Kermosura. En esta segunda temporada lo mejor son los personajes, con Mónica, Rosita, el sufrido Sepia Seca, un trío de enemigos que son de risa y el ejército de papones fabricados en cantidades industriales, literalmente. Sin duda, los personajes son uno de los puntos fuertes de YAT, tanto los principales como los secundarios. La animación de la serie está cuidada y mantiene el tipo a lo largo de los 75 episodios. El diseño de personajes es bastante atractivo. En cuanto a la música, aunque la edición española sólo emitiera el primer opening y ending, tiene temas pegadizos, destacando el ending "Dame yo! Dame yo! Dame yo!". En fin, como suele suceder, YAT es una interesante serie que no ha tenido demasiado éxito a pesar de que, al menos en la primera temporada, cuenta con una buena historia, plagada de humor, acción y un halo de misterio. Un buen anime que si no fuese por el cisma de las plataformas digitales y de cable, quizás ahora estaría en boca de muchos.

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