viernes, diciembre 10, 2004

Gunparade March, la vida diaria de la Unidad 5121

Aprovechando este puente, he tenido ocasión de ver varios animes. Uno de ellos tiene su pequeña historia. Hace un año aproximadamente, vi el primer episodio de ese anime y no me gustó, posiblemente por el poco interés que siento hacia los mechas y especialmente a la series con robots gigantes al estilo de Mazinger-Z o Evangelion. Así, aparqué su visionado casi ad eternum. Sin embargo, quizás por aquello de que me gusta acabar lo que empiezo, me decidí a recuperar esa serie corta, de tan sólo 12 episodios, llamada Gunparade March. Y he quedado ampliamente satisfecho. Basada en un exitoso videojuego para Playstation 2 creado en 2000 por Alfa System y que durante varios años mantuvo unos excelentes niveles de ventas (de hecho, se barajaba lanzar al mercado una secuela del juego cuando apareció el anime), esta serie fue realizada por JC Staff (Azul, UFO Baby) en 2003, siendo dirigida por Satsushi Sakurabi (director también de Shingetsutan Tsukihime, de la que hablé la semana pasada) y encargando la banda sonora al veterano Kenji Kawai (Maison Ikkoku, Patlabor, Ranma).

En 1945, el mundo entero estaba complicado en una devastadora guerra que parecía llegar a su final. Fue el momento en que una monstruosa raza alienígena llegó a la Tierra, atacando a la población, alimentándose del miedo y el odio de los seres humanos. Conforme fueron pasando los años, los hombres crearon una maquinaria capaz de enfrentarse a esos monstruos, llamados genjuu. El paso más importante se dio en la década de los 70, cuando el Grupo Shibamura creó los Humanoid Walking Tanks, más conocidos por HWT, gigantescos robots de combate pilotados por humanos. Ya a finales de siglo, el gobierno japonés se ve obligado a reclutar a adolescentes para que sean pilotos, debido al terrible número de muertes entre pilotos adultos. Entre los principales pelotones se encuentra la Unidad 5121, ubicada en Kumamoto, de la que forman parte entre otros Atsushi Hayami, el playboy Takayuki Setoguchi, Yohei Takigawa, Mio Mibuya, o la pequeña Nonomi, bajo el comando y supervisión de Motoko Hara, Tadataka Zengyou y Hisaomi Sakaue. La rutina de este grupo cambia con la llegada de Mai Shibamura, una seria y aguerrida piloto con problemas para las relaciones personales, a quien le tocará hacer pareja con Hayami en el nuevo y flamante HWT doble. Para destruir a los monstruos "cerebro", que atraen a decenas de genjuu para protegerse y acaban devastando la zona en que se encuentran, ambos deberán aprender a compenetrarse, por lo que Mai tendrá que aprender a confiar en él y no cegarse en su misteriosa aversión hacia esos seres extraterrestres. Combate tras combate, este grupo de adolescentes hará frente no sólo a mortíferos alienígenas, sino también a sus miedos, sus frustraciones y sus propios sentimientos.

Podríamos decir que Gunparade March es a las series de robots gigantes lo que Shoot a las de fútbol: un anime que no se centra exclusivamente en la historia que se le presupone (los combates de los robots y el fútbol respectivamente), sino en la relación entre los personajes, sus miedos, sus conflictos y sus pequeñas cosas. Habrá seguramente a quien esto le decepcione, si bien a lo largo de la serie aparecen unas cuantas batallas, pero también estamos quienes lo agradecemos. La guerra abierta contra los alienígenas está presente en casi todos los episodios, aunque no siempre se nos muestra directamente, y se mantiene en un primer plano a pesar de ser relegada habitualmente por las relaciones entre los personajes. A la serie no le falta, desde luego, acción. Tampoco sentimientos a flor de piel, entendibles en un grupo de adolescentes que no puede llevar una vida normal y que convive unido casi las 24 horas del día, adolescentes que reniegan de sus sentimientos, que los ocultan hasta que ven la cercanía de la muerte o que los muestran abiertamente, ya sea de manera directa o bien torpe. También encontramos momentos realmente dramáticos y escenas que hacen sonreír (a menudo protagonizadas por Maki Tanabe, la chica más desafortunada del mundo). La principal línea argumental, que es la relación entre Hayami y Shibamura, está bien llevada, aunque Hayami ponga de los nervios al espectador en repetidas ocasiones, especialmente en los últimos episodios. Las demás líneas permiten conocer parte del pasado de algunos de los encargados de la Unidad 5121, así como el secreto de los poderes de Nonomi o los sentimientos -amorosos o de admiración- de los jóvenes miembros. Mientras tanto, los combates contra los genjuu se suceden, dando equilibrio a una serie que se presupone de combates contra monstruos poderosos. Además de la propia trama, otro de los puntos fuertes es la animación, excelente a lo largo de toda la serie y altamente atractiva, destacando el diseño de los personajes. Tanto el tema de los robots pilotados por adolescentes como el diseño de los alienígenas recuerdan a Evangelion, aunque el diseño de robots y aliens tiene mucho menor atractivo. Los combates no son excesivamente espectaculares, salvo escenas muy contadas, pero cumplen su cometido. La banda sonora es correcta, destacando si acaso la música de fondo utilizada a lo largo de la serie. Francamente, he tenido suerte dándole una segunda oportunidad a este anime repleto de acción, narrador de las vivencias de este grupo de jóvenes pilotos, que me ha dejado un buen sabor de boca y me ha enseñado que el primer episodio de un anime puede ser muy engañoso.

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