sábado, diciembre 25, 2004

La campanilla de Navidad, una fantasía navideña de Satoshi Kon

Dada la señalada fecha en que nos encontramos, he aprovechado para releer una deliciosa historia corta de mis primeros tiempos como aficionado. Se trata de La campanilla de Navidad, un pequeño cómic de 26 páginas dibujado por Satoshi Kon. Publicado originalmente en 1987 -es decir, en aquella época en que Kon estaba más por su labor de dibujante de manga (Regreso al mar, ¡Qué horror de apartamento!) que por la de realizar fenomenales largometrajes animados (Perfect Blue, Millennium Actress, Tokyo Godfathers)-, a España llegó de la mano de aquel Shounen Mangazine que Planeta lanzó a mediados de los 90 y que tan sólo aguantó 13 meses. Apareció concretamente en el número 18, el extra de Navidad.

Noche del 24 de diciembre. El todavía joven Takada ha trabajado todo el día como Papá Noel, regalando campanillas de Navidad a los niños que pasaban junto a él. Acabada la jornada, por fin puede volver a casa, aunque en esa casa ya no esté su esposa, con quien está llevando a cabo los trámites para el divorcio. De pronto, una niña aparece frente a él y le pide un regalo muy especial: quiere tener un padre. Takada, incapaz de darle semejante regalo, le regala una campanilla de Navidad y decide llevarla a casa, pues su madre aún no ha llegado del trabajo y no puede ir a recogerla. Por el camino suceden varias cosas, algunas de las cuales hacen reflexionar a Takada sobre qué falló en su matrimonio. Finalmente, los dos llegan a donde vive la niña y ésta ve a lo lejos a su madre, que regresa del trabajo...

No cabe duda de que la animación ganó un excelente autor, mientras que el manga lo perdió. Satoshi Kon es un creador de historias al que podemos y debemos situar en el Olimpo del manganime, junto a otros grandes de la viñeta nipona. Con su grafismo sencillo y pulcro, es capaz de crear una joya en tan sólo 26 páginas, contando una historia fantasiosa alrededor de personajes creíbles, dotados de una gran humanidad, y tratando el espíritu navideño de manera sensacional, con milagro incluido. Esta sencilla historia es una espiral de bondad y buenos sentimientos, no exenta de un inicial poso de amargura, aunque el sorprendente e inesperado final supone un brío de esperanza en el futuro. La campanilla de Navidad es una obra exquisita, de aquellas con las que no puedes evitar sonreír cuando acabas su lectura, una lectura deliciosa, unos pocos minutos que saben a gloria. La única pega es su edición: al haber aparecido en una revista, sólo tuvieron acceso a ella sus lectores; aparte, hoy en día es muy difícil de encontrar, pues son ya 9 años desde su edición. Una verdadera lástima que el gran público no pueda disfrutar de esta fantasía navideña de Satoshi Kon, un cómic excepcional.

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