jueves, diciembre 16, 2004

Phantom Quest Corp., agencia de cazaespíritus

Tuve la suerte de ver prácticamente todo el anime de los buenos tiempos de Mangafilms, aquel periodo en que dicha editorial llenaba las tiendas especializadas y algunos grandes almacenes con cintas de anime. Es decir, ese tiempo anterior a la aparición del sello Pioneer y la edición de Evangelion, anterior a esa época de cambios en el mercado que supusieron la aparición de Selecta, la escasez de series en televisión y el paulatino descenso de ediciones de la misma Mangafilms. Esos nuevos tiempos fueron aquellos en que comencé a dejar a un lado los VHS antes de que me echaran de mi propia habitación. Por tanto, de esa etapa que acabó con la muerte de esa editora en cuanto a anime se refiere, fueron varios los títulos que se me escaparon o dejé escapar. Uno de ellos fue Phantom Quest Corp. (Yuugen Kaisha en el original), 4 OVAs enmarcados en la comedia, con mucha acción y elementos sobrenaturales, además de un ligero toque picante, que he tenido ocasión de ver ahora, 7 años después de su edición en vídeo. Este anime aparecía en el mercado nipón en 1994, bajo la batuta animadora de Madhouse. El mismísimo Yoshiaki Kawajiri (Ninja Scroll, Vampire Hunter D) fue el encargado de dirigir el estupendo opening que tiene. Contó con un elenco de personal bastante amplio y a pesar de los cambios constantes en la dirección, en la dirección artística y en la dirección de animación, no se apreciaron cambios, quedando 4 episodios coherentes y conjuntados.

En el Japón actual, existe una empresa atípica que no está clasificada por la Administración, ya que es la única de su tipo y por su actividad no saben dónde ubicarla. Es la Phantom Quest Corp., una empresa dedicada a combatir demonios, fantasmas y espíritus, acabando con ellos o devolviéndolos al submundo del que proceden. Su presidenta es Ayaka Kisaragi, mujer con genio que adora el alcohol y gastar cuanto dinero tiene. Cuenta con el pequeño Mamoru para que lleve las cuentas de la empresa y le entregue toda la información necesaria para los encargos, en tanto que experto en ordenadores. Otros colaboradores son la médium Suimei, amante del dinero; el monje Rokkon, experto exorcista; y la estudiante de instituto Nanami, que posee el poder del fuego pero aún no lo domina. La presidenta, ayudada por sus colaboradores y con el concurso del inspector Karino de la Brigada de Asuntos Paranormales de la Policía, con quien mantiene una relación de amor-odio –aunque más de lo primero que de lo segundo-, se enfrentará a un vampiro, al Diablo que controla a un médico, al fantasma de un arqueólogo y a un monje budista corrupto en sucesivos encargos con los que intentará sacar a la empresa de los sempiternos números rojos en que se encuentra.

Uno a veces no acaba de entender algunas decisiones que toman los japoneses. Phantom Quest Corp. es un título que da perfectamente para una serie de televisión y estos 4 capítulos se hacen escasos, dejando con ganas de más. Si bien es cierto que posteriormente, sobre todo con el boom de las producciones animadas de 13 ó 26 episodios, se han hecho unas cuantas series con similares características hasta hacerlas habituales en el mercado nipón, en su momento podría haber sido todo un éxito. La historia es sencilla, los trabajos de tipo paranormal que lleva a cabo una peculiar empresa de “cazafantasmas”, por decirlo así, en colaboración o cruzándose con la sección de asuntos paranormales de la Policía. Los casos tienen toques románticos, terroríficos, humorísticos y dramáticos, de manera que se obtienen diferentes sensaciones en su visionado. Son cuatro historias que entretienen. Los personajes huyen de los estereotipos y están bien definidos, aunque la pareja protagonista, a estas alturas, ya está muy vista en otros animes. La animación es estupenda, por tradicional, y los diseños son agradables. En la banda sonora, a destacar el opening, titulado That’s Yuugen Kaisha, de Rika Matsumoto, que comienza como si fuera una canción lenta, pero de pronto acelera el ritmo y, con las imágenes que la acompañan, hacen un avance acertado y gracioso de lo que es este anime. En el doblaje original japonés, reinaba la voz de la misma Rika Matsumoto, idol (cantante que es ídolo musical de masas) y seiyuu de amplia trayectoria en el mundo musical y del doblaje (era Rumi en Perfect Blue, por ejemplo). El doblaje español está en la línea de lo que ofrecía Mangafilms: unas voces que pegaban perfectamente en unos personajes y varios dislates en la elección para otros. De todos modos, es un doblaje bastante aceptable. Estamos, pues, ante un título que consigue entretener, pues tiene todos los elementos para lograrlo. Casi 2 horas de anime para pasar una muy buena sesión frente el televisor. Y yo seguiré sin entender por qué no se realizó un anime más largo con las posibilidades que Phantom Quest Corp. ofrecía. Debió ser una serie de televisión.

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