miércoles, diciembre 01, 2004

Shingetsutan Tsukihime, la llamada de la sangre

Es curioso que sin ser demasiado amante de los asuntos vampíricos y espiritistas, varios de los recientes animes que he visto versen sobre esos temas. El último ha sido Shingetsutan Tsukihime, una serie de 12 episodios realizada el año pasado por JC Staff (Karekano, Orphen, Azumanga Daioh). Este anime sigue la estela de tantos otros juegos hentai -esto es, eróticos- que recientemente han tenido una adaptación animada en la que se obvian en mayor o menor medida los contenidos subidos de tono (Lime iro senkitan, Kimi ga nozomu eien). Posiblemente también sea de las que mejor han aguantado el tipo después de esos cambios. Entre el equipo técnico de la serie no encontramos nombres conocidos, pero en el doblaje destaca el popular seiyuu -actor de voz- Kenichi Suzumura (Boys Be, Hand Maid May, Onegai Twins, X-TV) como Shiki, el protagonista. También cabe destacar la labor en la banda sonora de Toshiyuki Oomori, creador del estupendo opening de Evangelion Zankokuna tenshi no thesis.

Siendo niño, Shiki Tohno sufrió un grave accidente que a punto estuvo de acabar con su vida. Milagrosamente recuperado, desde entonces comenzó a ver extrañas líneas por todas partes: en los muebles, en el suelo, en los animales, en las personas. Pronto descubrió que si cortaba con su navaja por esas líneas, aquello quedaba totalmente descuartizado.Pero nadie le creía, salvo una mujer que parecía conocerle y le consoló, le dio unas gafas con las que podía dejar de ver esas líneas y le dijo algo que su mente infantil no logró entender. Al salir del hospital, fue enviado junto a unos familiares lejanos, abandonando la vida que había tenido hasta entonces. Los años han pasado. Shiki es ahora un estudiante de instituto. Acaba de recibir una carta anunciándole la muerte de su padre y que debe regresar a la mansión Tohno inmediatamente. Allí le espera la nueva cabeza de familia, Akiha, su hermana pequeña. Pero caminando hacia la mansión, Shiki ve a una mujer rubia que viste de blanco, su mente se obnuvila y cuando vuelve en sí, se halla en medio de un charco de sangre. Al recobrar nuevamente el sentido, está en la mansión Tohno, en una cama junto a la que se encuentra su hermana Akiha. ¿Ha sido un sueño? Todo se aclara cuando al día siguiente se encuentra con la mujer a la que había descuartizado, Arcueid Brunestud, y le dice que ella es una poderosa Shinso, un vampiro, aunque no bebe sangre, y que él no es un chico normal si ha podido matarla con facilidad. Arcueid y Shiki iniciarán juntos la búsqueda de Roa, un espíritu vampírico que está haciendo estragos en la ciudad, un verdadero psicópata asesino que mata por matar. Por su parte, la enviada de la Iglesia para acabar con Roa, Ciel, intentará que Shiki permanezca alejado de Arcueid, pues al fin y al cabo ella tampoco es humana. Mientras tanto, a la captura de Roa se le suma algo más: el secreto de la familia Tohno, que Shiki no conoce al no recordar nada de su vida anterior al accidente ocurrido años atrás. ¿Cuál es ese secreto? ¿Tiene algo que ver Roa?

Shingetsutan Tsukihime no es la típica serie de vampiros o de espíritus con poderes sobrenaturales. No aparecen hordas de chupasangres o fuerzas espirituales que quieren dominar o destruir el mundo, ni se producen grandes peleas para acabar con el enemigo. Ciertamente, es una serie pausada, que va avanzando los diferentes hilos argumentales casi a la vez para que todo confluya perfectamente en los episodios finales. Poco a poco, conforme pasan los capítulos, sabemos más de los personajes, de sus relaciones, de su pasado, y conocemos algo más del secreto de los Tohno. El ritmo narrativo es tranquilo en la forma, pero ágil en el fondo. Se explica más la relación entre los personajes que no la lucha contra el mal que atenaza a los protagonistas. Por ello, la historia y los personajes son los mejores alicientes de este anime. La historia engancha desde el flashback inicial hasta la última escena, sobrelleva muy bien las intrigas que alimenta y no se pierde en absurdos episodios o hechos de relleno. Los personajes se circunscriben a un reducido grupo: Shiki, Arcueid, Ciel, Roa, las fieles sirvientas gemelas Kohaku y Hisui, el mejor amigo de Shiki, Arihiko, y una compañera que está enamorada de él, Yumizuka. Pocos personajes más tienen una mínima relevancia. Las relaciones entre ellos y los motivos para que así sean, sin duda son de lo más interesante. Varias veces esos motivos son causa de sorpresa por inesperados. La animación de la serie es bastante buena y mantiene el nivel en todo momento. A pesar de la temática, no es una serie "oscura", como puede ser Hellsing, sino que a menudo tiene destellos de gran luminosidad, como el episodio de la cita o el del parque de atracciones. Bastante atractivo es el diseño de personajes, sobre todo el femenino, aunque Shiki Tohno les recordará a muchos a Keitaro Urashima (Love Hina). La banda sonora es estupenda a nivel ambiental y tiene un destacable tema como ending, Rinne no hate ni..., de Fumiko Orikasa (la seiyuu de Ciel, por cierto). La sensación que queda tras el visionado de este anime es de satisfacción, de haber visto una serie bien llevada en todos los sentidos, que mantiene al espectador en vilo hasta el final, un final que por sí solo bien vale ver los 12 episodios. El personaje de Arcueid tiene una gran fuerza. Aunque pueda quedar algún punto oscuro (¿quién es Aoko Aozaki?), estamos ante un excelente anime que ojalá podamos disfrutar pronto en nuestro mercado.

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