jueves, enero 13, 2005

Cinderella Boy, cambiando de cuerpo y mente a medianoche

Monkey Punch (seudónimo de Kazuhiko Katou) es y será siempre el creador de Lupin III, la obra que le ha dado la fama, el éxito y su automática entrada al Olimpo de los mangakas. Que su obra maestra se mantenga desde hace 30 años en la cresta de la ola, gracias a las tres series de televisión, las varias películas y los numerosos especiales para televisión que se han realizado, ha hecho que otros de sus trabajos hayan quedado en un segundo plano, pero eso nunca ha desanimado a Punch a la hora de crear. A principios de los 90 pudimos ver en Antena 3 la serie Niños al rescate, creada por él. A mediados de esa década Telecinco emitió Las aventuras del joven d'Artagnan, de la que Punch fue diseñador de personajes. En 2001 triunfaba en los cines Sham neko. Y llegamos al último título en el que ha trabajado este autor, Cinderella Boy. Se estrenaba en 2003 y tuvo una duración de 13 episodios.

Ranma y Rella son los investigadores privados de R&R, una agencia de detectives ubicada en Kirin Town, paraíso de la mafia, la delincuencia y el crimen. El despreocupado Ranma suele aceptar trabajos de bajos vuelos, como investigar infidelidades o encontrar mascotas perdidas. En cambio, la exuberante Rella es mucho más ambiciosa y, amante del riesgo como es, prefiere casos emocionantes y peligrosos. La horma de su zapato la encuentran ambos detectives cuando en un caso sin importancia se topan de frente con la mafia que controla Kirin Town, liderada por Son Tai Jin. En su huída en coche por las calles de la ciudad, Ranma y Rella sufren un accidente, cayendo al vacío e incendiándose el coche. Pero cuando Ranma despierta, se encuentra en el lugar de la caída, sin rastro del coche ni de Rella, además de que ha pasado una semana desde el siniestro. Aturdido, va a casa de Rella para saber si ha vuelto y, viendo que no, regresa a la caravana que usa de oficina y hogar. Mientras espera noticias de su compañera, acepta otro caso vulgar en el que acaba nuevamente topándose con la mafia. Mientras huye, justo al tocar la medianoche, el cuerpo de Ranma se envuelve de un halo de luz y se transforma en Rella, que no sabe qué demonios ha pasado, ni qué hace, ni dónde está. Ambos detectives comparten el mismo cuerpo, transformándose cada medianoche en Ranma o Rella alternadamente y sin que sepan qué ha sucedido en las últimas 24 horas. Entre tanto, una misteriosa mujer observa los movimientos de Ranma. ¿Qué les ha sucedido a los dos y quién está detrás de todo?

No cabe duda que Cinderella Boy es Monkey Punch en estado puro. Una comedia con muy buenos toques, repleta de acción y desnudos femeninos, pero sin caer en la repetición cíclica que lleva el tedio al espectador en tantos otros animes que no saben llevar bien el peso de la historia y dejan su suerte en manos de humor fácil y tetas por doquier. El punto de partida de la historia es terriblemente sugerente, aunque haya un claro referente -homenajeado a su vez- en Ranma 1/2. Tenemos a dos personas que comparten un mismo cuerpo, pero que mantienen sus respectivas mentes. Cada una vive 24 horas alternadamente y ninguna sabe nada de lo que hace la otra, inicialmente. Es más, ni siquiera saben que comparten el mismo cuerpo. Desde luego, el planteamiento da mucho juego, sobre todo para ver cómo lo que la hace uno hasta la medianoche lo soluciona el otro a partir de entonces, sin saber qué está pasando. Ya adelantada la serie, al descubrir ambos el pastel, cambian un poco las cosas, comenzando la parte de la serie con mayor acción. Los guiños a los clásicos no se acaban en el título (Cinderella es Cenicienta), sino que Rella se apellida Shirayuki (Blancanieves), su criada se llama Dorothy (como la niña protagonista de El mago de Oz) y el ricachón que está enamorado de ella tiene por nombre Aramis (como uno de Los tres mosqueteros), además del confidente de Ranma, Pinocchio (Pinocho) o la misteriosa mujer que le investiga, Alice (Alicia en el país de las maravillas). Es curioso. La animación de la serie es bastante buena, aunque en el diseño de personajes peca de lo mismo que casi toda la obra del autor: sus protagonistas son clavados a Lupin y Fujiko, de Lupin III. Aparte de eso, los diseños son altamente atractivos, especialmente en los personajes femeninos. La correcta banda sonora está capitaneada por el pegadizo tema de entrada Cinderella Boy y un ending interesante, Out of Eden. Junto a todo ello, un doblaje japonés que clava a todos y cada uno de los personajes, desde los protagonistas a Son Tai Jin, pasando por Alice o Dorothy (especialmente a ésta última). Tratándose de una serie corta y teniendo elementos tan comerciales como la comedia, la acción, la intriga y un cierto erotismo, no es descabellado pensar que tarde o temprano llegue a nuestro mercado, siendo como es un anime entretenido que hace pasar un muy buen rato durante su visionado.

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