miércoles, enero 19, 2005

Hanaukyo Maids: La Verité, un ejército de sirvientas sólo para ti

En los últimos años, la inoperancia nipona para la vida social, la soledad del japonés medio y las ínfulas de poder relacionarse con chicas guapas, han llevado al mercado del manga y del anime a generar en masa un tipo de obras en las que un protagonista bonachón, afable, atontado y no demasiado atractivo se encuentra rodeado por chicas a cada cual más guapa, cada una con su propia personalidad que la diferencia claramente de las demás (aunque luego, comparando las diferentes obras, veamos que se repiten esos estereotipos hasta la saciedad), que una a una van cayendo ante sus supuestos encantos, dando pie a equívocos amorosos, humorísticos y/o eróticos. El caso que nos ocupa hoy, aunque no sea uno de los más significativos o enrevesados, es la adaptación del manga creado por Morishige y que actualmente edita en español Mangaline. Hablamos de Hanaukyo Maids, una comedia que lleva al límite este género al rodear a su protagonista masculino de un auténtico ejército de sirvientas que viven por y para él. Es, además, un caso peculiar. En 2001 se realizaba una serie televisiva de 12 episodios, que al año siguiente se continuaba en forma de 3 OVA. En aquel momento, el manga no estaba demasiado avanzado, con lo que la versión animada no podía contar gran cosa, y ni siquiera se la dotó de un final mínimamente aceptable. Fue en 2004 cuando, bajo el nombre de Hanaukyo Maids: La Verité, se volvió a adaptar el manga en otros 12 episodios, con cambios en los diseños y en las tramas, que entonces ya podían avanzar más en la historia, a pesar de que el manga aún se estaba -y se está- editando, por lo que se dejó un final abierto a una continuación. Nos centraremos en esta segunda serie, que es la que va más lejos en el argumento. En ella, la animación corrió a cargo de Doumu, estudio especializado en las comedias ecchi (DearS, Onegai Teacher), y en la producción participó un gigante como Kitty Films, productora de los animes de las tres principales obras de Rumiko Takahashi (Urusei Yatsura, Maison Ikkoku y Ranma).

Al quedarse huérfano, Tarou Hanaukyo se marcha a vivir con su rico abuelo Hokusai Hanaukyo a la mansión que éste regenta. Los problemas comienzan no tanto al saber que su abuelo se ha marchado temporalmente y él es el nuevo cabeza de familia, sino al ver que la mansión está organizada gracias a centenares de jóvenes y hermosas sirvientas deseosas de hacer cuánto puedan por su amo. Así, Tarou conoce a Mariel, la jefa de las criadas; a Konoe, la encargada de seguridad; a Ikuyo, la desastrosa y alocada científica; a la dulce Cynthia y a su otra personalidad, la genial informática Grace; y al temible trío que se encarga de que pase "una buena noche", Melon, Maron y Lemon. Mientras Tarou se aposenta en la mansión y comienza su nueva vida como líder de una de las más influyentes familias del país, aparece en escena Ryuka, la heredera de la familia rival de los Hanaukyo, que necesita casarse con Tarou para poder heredar la posición familiar que le pertoca. A pesar de la decepción al ver a un alfeñique como Tarou, decide quedarse en la mansión Hanaukyo integrándose en el servicio doméstico. Pero el corazón de Tarou está ocupado por una sola persona y ésta es Mariel. ¿Será posible que amo y criada tengan una sincera relación de amor? Especialmente cuando se descubre que Mariel no es lo que aparenta...

El planteamiento inicial de este anime, aunque algo peculiar, puede hacer dudar a más de uno sobre su valía. La verdad es que los primeros episodios y, sobre todo, la serie de 2001 engañan. La primera serie era simple y llanamente un anime ecchi, una sexy-comedia del tipo "chico rodeado de chicas guapas". Hanaukyo Maids: La Verité va mucho más allá. Aunque los primeros episodios siguen la estela de la anterior versión animada, una comedia con toques picantes plagada de bellas sirvientas, llegado un punto cambia totalmente. Pasa de ser una comedia sencilla a tener elementos de misterio, mucha acción y dramatismo en estado puro. La comedia se centra en los primeros episodios, en los que se nos presenta a los diferentes personajes y las relaciones que tienen los unos con los otros. Más adelante, el misterio que oculta la mansión Hanaukyo, la trama orquestada por Hokusai, sale al descubierto y cambia por completo la vida de Tarou y sus sirvientas. La comedia deja paso al drama y la acción como elementos motores de la serie, aunque el humor no se abandone totalmente. No es una historia excepcional, pero el gancho de algunas protagonistas (Konoe, Grace, Ikuyo o Yashima) en la parte más cómica y el misterio sobre Mariel en la parte más seria mantienen el pulso de la serie hasta el final. Para aquellos que hayan visto antes la primera serie, posiblemente el cambio en los diseños y en la animación les parezca un error, pues la serie de 2001 tenía un muy buen nivel. Aunque en La Verité la animación es buena, es cierto que los diseños de algunos personajes (como Mariel) eran más atractivos en la versión anterior y cuesta un poco acostumbrarse una vez vista. Aún y así, es más que aceptable. En el aspecto musical, a modo de curiosidad, el tema de entrada de la serie, Voice of Heart, está interpretado por la seiyuu -actriz de voz- de Mariel, que es la idol Rie Tanaka (Chii en Chobits, Yomi en Azumanga Daiou), mientras que el ending, Osewashimasu!, lo cantan a trío las seiyuus de Lemon, Maron y Melon. En definitiva, un anime que convence más que su versión predecesora, con momentos realmente impagables (escenas como las del capítulo en el Comiket o el del aparato de realidad virtual usado por Yashima son sencillamente desternillantes), con un arriesgado -por drástico e increíble- giro argumental hacia el drama del que logra salir triunfante. Al menos, Hanaukyo Maids: La Verité supone una cierta bocanada de aire fresco dentro de un tipo de series que lamentablemente tienden a caer en la vulgaridad conforme pasan los episodios.

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