jueves, marzo 17, 2005

Ikkitousen, chicas semidesnudas dándose de hostias

Desde hace unos meses, Ivréa edita en nuestro país un shounen repleto de peleas callejeras, ropas femeninas más fáciles de rasgar que el papel y chicas que muestran sin demasiado rubor sus atributos femeninos. Es Ikkitousen, el manga más popular de Yuji Shiozaki. Su rápido éxito en Japón supuso una inmediata adaptación animada –los comics con sobredosis de tetas y hostias suelen atraer a los productores-, que se materializó finalmente en una serie televisiva de 13 episodios emitida en 2003. La animación corrió a cargo de J.C.Staff (Azumanga Daiou), contando como director con el Takashi Watanabe (Lost Universe, Rave) y dejando los diseños de personajes en manos de Shinya Hasegawa, cuyos trabajos más conocidos son Utena y Melody of Oblivion.

En la región de Kantou, diferentes institutos luchan entre sí en violentas peleas callejeras para convertirse en los dominantes. Son Rakuyou, Nanyou, Kyosa, Campus Yoshu, Academia Yoshu, Seitou y Ryoshu, cada uno de los cuales tiene a un grupo de como máximo 5 luchadores para lograr su objetivo. Esos luchadores poseen unas joyas antiquísimas llamadas soulstones está a punto de comenzar a repetirse, con unos estudiantes que intentarán evitar sus trágicos destinos, en cuyo interior descansan los espíritus de temibles guerreros del periodo Sangokushi, es decir, que fueron los protagonistas del status quo habido en la región y conocido como el periodo de los tres reinos. En cada generación se repite la historia de ese periodo y en la generación presente o conseguirlos si se trata de destinos triunfantes. En ese punto aparece en Nayou una jovencita con pocas luces llamada Hakufu Sonsaku, cuya soulstone guarda el alma del más fuerte guerrero de Sangokushi. Siempre a su lado está su fiel primo Shuuyu Koukin, que la ayuda a desembarazarse de los problemas que pronto se le vienen encima, pues desde la sombra son varias las personas que desean acabar rápido con la vida de Hakufu y que no cumpla su destino de gobernarles a todos. Poco a poco, Hakufu va venciendo a sus sucesivos contricantes, a pesar de que todavía es una amateur en el arte de la lucha, ya que el espíritu de su piedra se apodera de ella, dotándola de una violenta y tremenda fuerza. Así, parece que la historia legendaria se repite paso a paso y todas las personas implicadas reviven el destino de quienes descansan en sus soulstones. No obstante, algunos se resisten a ello, como el misterioso y sanguinario Toutaku, y parece que no es el único que intenta evadir su mortal destino montando una ingeniosa trama para acabar con los luchadores de todos los institutos adversarios y salvar su propia vida. ¿Podrá Hakufu vencer todos los peligros que la acechan y cumplir su destino, aunque éste tenga algunos dramáticos detalles que ella desconoce?

Aunque cuenta con una trama histórica que corre paralela a los hechos que se van sucediendo y que se reproduce tal cual en el tiempo presente, una trama que es ciertamente interesante debido a que el narrador va explicando la relación entre los ancestros de los protagonistas y cómo actuaron en el conflicto del pasado, estamos ante una serie mediocre. Ikkitousen sirve para soltar adrenalina viendo como los personajes protagonizan violentas peleas, en las cuales las chicas deleitan al personal, puesto que la ropa que llevan rápidamente queda hecha trizas y, por tanto, quedan con la ropa interior al descubierto –salvo cuando directamente no llevan, que entonces se ven otras cosas más interesantes-. No es una simplificación demagógica: es un anime de tetas y hostias. Una lástima que la trama de recreación del pasado sólo pase de puntillas durante la mayor parte de la serie, quedando concentrada en los episodios finales. Eso sí, debemos destacar que al menos es un anime en el que aparece mucha sangre, violencia extrema, asesinatos, violaciones y sexo explícito (aunque no se vean primeros planos). Toda una proeza teniendo en cuenta que los animes suelen suavizar sus contenidos respecto al manga y este tipo de situaciones desaparecen o se atenúan en tanto que temas tabú en la animación japonesa que se emite en televisión. Los personajes, aunque no tienen demasiada profundidad en su gran mayoría (Hakufu odia que la llamen “estúpida”; haría bien en preguntarse por qué todo el mundo se lo dice), si tienen un cierto encanto, aunque algunos sean demasiado arquetípicos. Desde los locos como Toutaku o Kannei, hasta el reguero de chicas monas, pasando por la madre de Hakufu. Algunos gozan de un enorme carisma, como Taishiji. Como suele pasar en demasiados títulos, el nivel de los personajes está muy por encima del de la protagonista, cuya estupidez, justificada bajo una exagerada candidez, se hace odiosa. La animación, que se recrea demasiado con la ropa interior de las chicas, que se muestran en todos los planos posibles, no destaca demasiado entre la animación que se realiza actualmente, incluso en algunos episodios baja la calidad media de la serie. El diseño de personajes está bien logrado y no se puede obviar lo apetecibles que están las chicas que aparecen, todas ellas guapas y bien “dotadas”. Uno de los puntos fuertes de Ikkitousen son el opening y el ending. El tema de entrada, titulado Drivin' through the night, es bastante marchoso y refleja bien lo que se va a poder ver a continuación, es decir, mucha acción. Por contra, el tema de cierre, Let me be with you, de Shela, es una canción lenta y emotiva que serena los ánimos después del final de episodio. En resumen, Ikkitousen es un anime que no pasa nada si no se ve; un anime que pierde la oportunidad que la trama histórica le ofrece para regodearse en excesivos mamporros y en una exhibición de tetas y bragas que llega a ser agobiante, además de una serie de absurdas escenas de carácter ecchi. Recomendado, sin duda, a todos aquellos que busquen fanservice a toneladas.

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