miércoles, marzo 09, 2005

Kazemakase Tsukikage Ran, una samurai errante guiada por el viento

Uno de los animes que más me ha costado acabar de conseguir ha sido Kazemakase Tsukikage Ran. Logré los primeros episodios en primavera o verano de 2001, pero no fue hasta bien entrado 2003 que me hice con el episodio final. Ahora puedo decir que aquella paciencia valió la pena. Realizada en 2000, fue uno de los diferentes animes que aparecieron en aquellos años, en los que se pusieron de moda nuevamente las historias de samuráis, en buena medida por culpa de Rurouni Kenshin, precisamente la única que ha llegado a España hasta ahora. Los 13 episodios de esta serie ambientada en el periodo feudal japonés, que combina acción, humor y también algunas gotas de drama, fueron animados por Madhouse, que encargó el diseño de personajes a Hajime Watanabe (Kodomo no Omocha, School Rumble) y legó la dirección en manos de Akitaro Daichi (Kodomo no Omocha, Fruits Basket).

Ran Tsukikage es una joven y hermosa samurai que viaja de aldea en aldea sin rumbo fijo, como ella misma dice, "llevada por el viento". Durante ese viaje conoce a Miao, una chica china experta en artes marciales, procedente de la escuela Nekotekken ("El puño de acero del gato"). Tras varios encuentros fortuitos, acaban haciendo el viaje juntas, de modo que Miao acaba siempre pagando las enormes facturas de Tsukikage, que además de glotona es una bebedora empedernida de sake y no deja nunca una aldea o pueblo sin probar el sake local. En cada una de esos lugares que visitan, acaban involucrándose en los problemas de los habitantes y ayudándoles a deshacerse de aquellos que atormentan sus vidas, desde bandas criminales hasta gobernantes tiránicos.

En 13 episodios, Kazemakase Tsukikage Ran parece no contar nada. Es simplemente la sucesión de líos en los que se mete la pareja protagonista y cómo logran superarlos, aderezado todo ello con muchos toques cómicos y pequeños dramas protagonizados normalmente por los personajes episódicos. No hay un principio en el que se explique claramente el porqué de la historia, de hecho, hasta el tercer episodio no se llama a la protagonista por su nombre. Tampoco hay un final cerrado, perfectamente podrían realizarse más episodios que explicaran más historias de ese viaje sin rumbo fijo. A pesar de ello, la serie es bastante entretenida. Las luchas con katanas no son espectaculares, ni Tsukikage se las tiene que ver con samuráis casi invencibles. Son mucho más realistas y, además, la superioridad de la protagonista frente a espadachines mediocres es tremenda. Tampoco se escatima en mostrar muertes fruto del egoísmo y la crueldad humana. El contrapunto lo ponen las numerosas escenas de humor, la mayoría de ellas protagonizadas por Miao y la glotonería y amor por el sake de Tsukikage. Watanabe hace un excelente trabajo en los diseños de personajes, realmente atractivos tanto en los momentos más serios como en los más cómicos, acompañado a la perfección por un buen trabajo de Madhouse en la animación, algo a lo que este estudio nos tiene acostumbrados. La banda sonora ambienta perfectamente el periodo en el que transcurre la serie, con un estupendo opening cantado por Akemi Misawa al estilo enka, la música tradicional japonesa. En líneas generales, podemos concluir que Kazemakase Tsukikage Ran es una agradable serie de samuráis que no busca espectacularidad ni tramas enrevesadas como suele ocurrir, son sólo pequeñas historias que narran el sufrimiento humano en el que la pareja protagonista toma cartas para impartir justicia durante su ajetreado viaje.

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