viernes, marzo 11, 2005

Spirit of Wonder, la cara romántica de la ciencia

Últimamente sólo he hablado de los recientes animes que he visto, así que ya va siendo hora de que hable de algún manga. Uno de los últimos que he podido disfrutar ha sido Spirit of Wonder, editado en 2003 por Glénat. Con su edición, este manga de Kenji Tsuruta por fin llegaba a editarse al completo, partido en tres volúmenes. Es algo que no logró Planeta en mayo de 1997, cuando lo presentó como novedad del Salón del Cómic de Barcelona bajo el nombre Miss China, editando únicamente las historias protagonizadas por la carismática propietaria del bar-restaurante situado en Bristol. Aquellos cinco números, editados en cómic-book, pasaron con más pena que gloria comercialmente hablando, pero quienes los leyeron se quedaron con la intensa sensación de tener entre las manos una auténtica joya hecha viñetas. El autor, Kenji Tsuruta, un apasionado de la ciencia-ficción, empezó a dibujar este manga formado por historias cortas sin relación entre ellas -con alguna excepción, como la saga centrada en la joven China- en 1987, siendo recopiladas las primeras en un tomo al año siguiente como Spirit of the Wonder. Sus páginas se editaban en las revistas Comic Morning y Comic Afternoon, de la editorial Kodansha. La lentitud con la que trabaja hizo que hubiera que esperar hasta 1997 para una nueva recopilación, esta vez ya con el nombre definitivo de Spirit of Wonder, y que recoge todas las historias en un volumen de alrededor de 400 páginas, que son las que nos ofreció Glénat en tres tomos.

Spirit of Wonder es un compendio de pequeñas historias centradas en los sentimientos humanos y en una serie de invenciones y avances técnicos que ayudan a los protagonistas a ser felices, a cumplir sus sueños y a superar sus problemas. Desde viajar a la Luna hasta reencontrarse con un marido que se encuentra a años luz de la Tierra, pasando por la clonación humana, los robots humanoides o los viajes en el tiempo. Tsuruta desarrolla los grandes temas de la ciencia-ficción presentándolos como sueños a priori inalcanzables para quienes los desean, personas que bien podrían ser reales y por los que sientes un aprecio casi inmediato, pero que de un modo u otro sí los consiguen cumplir gracias al ingenio de científicos bonachones e inventores alocados. En esas historias tienen cabida todos los sentimientos: el amor, los celos, la inseguridad, el miedo, las ganas de vivir, etc. Los tres tomos rezuman esa magia que sólo desprenden los buenos mangas, aquellos capaces de llegar al corazón del lector, al que emocionan con las pequeñas cosas de unas historias que serían cotidianas si no fuera por la inclusión de elementos fantásticos que en la realidad sólo son utopías de los románticos y soñadores. El estilo narrativo del autor, los argumentos que trata y la personalidad de que dota a sus protagonistas hacen que el lector se encariñe rápidamente con los personajes y la historia, asistiendo a cómo las aplicaciones de la ciencia pueden hacerles felices, aunque sea con pequeños detalles. A ello ayuda el grafismo de Tsuruta, lleno de trazos y tramas, ocupando el dibujo siempre la mayor parte de la viñeta. Su estilo es realista y a la vez perfeccionista -uno de los motivos por los que tarda tanto en publicar sus historias-, y le muestra como un autor que domina totalmente la gestualidad y los rasgos faciales. Sin duda, es uno de esos dibujantes cuyos personajes dicen más al mirarlos que no leyendo lo que dicen. Entrando ya en la edición española, Glénat realiza nuevamente un brillante trabajo, usando el habitual papel blanco y consiguiendo una impresión excelente (en un manga cuyo dibujo tiene tantos trazos y tramas, la impresión es uno de los aspectos más importantes, ya que puede hacer desaparecer las tramas, confundir los trazos y echar a perder el dibujo). Se incluyen páginas a color al comienzo de cada tomo -y un póster desplegable en el primer volumen- y el apéndice que escribió el propio Kenji Tsuruta para la recopilación japonesa de 1997, en el que hace interesantes comentarios sobre aspectos y curiosidades de los diferentes capítulos de la obra. Quizás lo único a criticar sea el precio (cada tomo cuesta 8,50 euros), que se antoja excesivo para unos volúmenes de apenas 140 páginas, por mucho que incluyan 4 páginas a todo color. De todos modos, es una edición impecable para un manga hermoso de una sensibilidad enorme, tanto en la comedia como en el drama, que te muestra la cara más amable y romántica de una ciencia siempre destinada -como debería ser- a hacer feliz al hombre.

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