viernes, abril 15, 2005

Autores imprescindibles (II): Jiro Taniguchi

Pocos autores japoneses han sido capaces de seducir con sus creaciones al público occidental ya crecidito como Jiro Taniguchi. En Francia e Italia sus historias son descomunales superventas desde hace años. Nosotros, desde finales de 2001, hemos podido disfrutar de casi una decena de comics dibujados, y en ocasiones también guionizados, por este veterano mangaka que se ha ganado a pulso el reconocimiento unánime de aficionados y críticos, si bien, desgraciadamente, las ventas no le han acompañado como sería deseable. ¿Cosa del mercado o de los precios? Chi lo sa...

Nacido en 1947, es durante su adolescencia cuando comienza a interesarse por el cómic, al que considera un estupendo vehículo para transmitir emociones y sentimientos. Al concluir sus estudios de secundaria, Taniguchi comienza a trabajar en 1966 como ayudante del autor Kyota Ishikawa, con el que adquiere experiencia y conoce cómo es el trabajo de un dibujante "desde dentro". Poco tiempo después, a los 23 años, por lo tanto en 1970, logra cumplir su sueño y ve publicada su primera obra, la historia corta Kareta Heya, en la revista Shounen Gahosha. Una nueva alegría sobreviene al año siguiente, cuando gana el premio Big Comic, concedido por la editorial Shogakukan, por otra historia corta, llamada Tooi Koe. Durante esos años, realiza varias historias cortas con las que se va granjeando un cierto prestigio. Tendrá que esperar a 1975 para publicar su primera obra larga. Es Kodansha quien apuesta por él y por su tomo recopilatorio Namae no Nai Doubutsutachi, protagonizado por animales.

Su carrera comienza a despegar durante la segunda mitad de la década de los 70, cuando inicia una relación de amistad y trabajo con el escritor Natsuo Sekikawa, que durará muchos años y será la semilla de varios e interesantes trabajos. Durante ese lustro, bajo un contrato en exclusiva con la editorial Futabasha, dibujante y guionista realizan Rind 3, Muboi Toshi, Nashikaze o Shiroi y una obra bien conocida en Occidente, Hotel Harbour View, que en España editó Planeta en 1993 como novela gráfica. Tras abandonar temporalmente su prolífica relación con Sekikawa, Taniguchi conoce al premiado escritor Cariboo Marley (seudónimo de Tsuchiya Garon), curiosamente de su misma edad, y durante un par de años sigue perfeccionando su estilo y dibujo con aquello que más ayuda: dibujando más y más. De 1980 y 1981 son títulos como la pugilística Aoi no Senshi, Knuckle Wars y Live Odissey, posiblemente los tres títulos más extraños de su carrera.

Pero sin duda, su consolidación llega en 1985. Rondando ya los cuarenta años, Taniguchi crea ese año dos mangas excepcionales. Primero, en una nueva colaboración con Sekikawa, serializa para Futabasha el manga Bocchan no Jidai, que actualmente publica en nuestro país Ponent Mon bajo el nombre La época del Botchan. La adaptación de la novela Bocchan, de Souseki Natsume, centrada en la era Meiji (1864-1912) y que realizan a un ritmo lento -el quinto y último tomo aparecerá más de 10 años después-, reporta a ambos autores prestigio y premios importantes, como el Osamu Tezuka Award en 1998 al concluir la obra. Después, Taniguchi lanza en solitario y para Kodansha Chikyuu Hyokai Kiji (que entre 1995 y 1996 publicó parcialmente Planeta en las páginas de su revista Shounen Mangazine con el título Sobrevivir en la nueva era glaciar), dos tomos que le descubren como un excelente guionista, además de sólido dibujante. Durante el resto de la década se dedicará casi sin descanso a ambas obras. Ya en este momento, su estilo es peculiar. Realista, sencillo, pero le falta aún pulirlo.

Los 90 son años en que trabaja sin descanso, dibujando más de una decena de títulos, especializándose en tomos únicos, en historias breves que tan pronto pueden estar llenas de acción como ser lecturas reposadas e intimistas. De 1990 es Aruku Hito (El Caminante, editada por Ponent Mon), que responde a este último tipo de lectura. Meses antes, comienza a publicar Blanca, una interesante historia protagonizada por un perro con poderes psíquicos, y Genju Jiten, una suerte de enciclopedia en forma de cómic de animales prehistóricos. Ambos títulos, como se puede ver, están protagonizados por animales, una de las constantes en la carrera del autor, pues Taniguchi adora a los animales, especialmente a los perros. ¿Qué mayor prueba que su siguiente obra? Inu o Kau (que Ponent Mon editará próximamente como Tierra de sueños), un recopilatorio de historias cortas entre las que destaca la que da título a la obra y que demuestra lo dicho, pues explica "cómo criar a un perro". Con él, nuevamente se lleva de calle a la crítica y vence en el premio anual de Shogakukan. Ese mismo 1992 trabaja junto al escritor Kan Furuyama en la creación de Kaze no Sho (Crónicas del viento en la edición de Ivréa), centrada en la vida adulta del legendario samurai Jubei Yagyuu. Al año siguiente, colabora con otro escritor, Shirou Tosaki, para llevar a cabo el tomo único K, centrado en los sentimientos humanos con el alpinismo de fondo, una obra que hace un par de meses sacó a la venta Otakuland. Pero más importante aún es la aparición de Keyaki no Ki, en España llamada El Olmo del Cáucaso por Ponent Mon. Este recopilatorio de ocho historias cortas escritas por Ryuichiro Utsumi vuelve a situar al autor en el centro de los halagos de la crítica especializada, embobada por la maestría de Taniguchi para expresar emociones con su dibujo realista y trazo limpio. El reconocimiento a su labor se produce entonces, cuando recibe el premio anual de la Asociación Japonesa de Dibujantes. El autor se muestra como un excelente artista que da lo mejor de sí mismo tanto en sus propias creaciones con en los trabajos basados en historias ajenas.

En 1995 ve la luz Chichi no Koyomi, la melancólica reflexión de un hombre al volver a su pueblo natal para asistir al entierro de su padre. Este tomo fue el que abrió la veda en España de las obras de este magistral autor cuando Planeta la editó en 2001 traduciéndola como El almanaque de mi padre. Al año siguiente, una curiosidad. En las páginas de la revista Comic Morning de Kodansha aparece el fantástico Icaro, una colaboración de Taniguchi con uno de los maestros del cómic europeo, Moebius (seudónimo del dibujante francés Jean Giraud). Su siguiente obra será la culinaria Kodoku no Gourmet, en 1997. Recuperando la senda de títulos anteriores, en 1999 inicia la serialización de Harukana Machi e, conocida entre nosotros por Barrio Lejano según la edición de Ponent Mon. La historia intimista y reflexiva protagonizada por un maduro padre de familia que de repente viaja al pasado, hasta sus 14 años, y tiene la posibilidad de cambiar su vida y la de su familia sedujo nuevamente a una crítica que desde hacía años esperaba ansiosa cualquier novedad que realizase, especialmente aquellas en las que ejerce de guionista además de dibujante, donde se le ve más suelto. Por ello no extrañó en absoluto que recibiera el Excellent Prize de la Japan Agency for Cultural Affairs Media Arts Festival en la categoría de manga.

En los últimos años, otros trabajos han sido Quest for de Missing Girl, que narra la historia de una chica atrapada en lo alto de un rascacielos de Tokyo y de aquellos que tienen que salvarla antes de que sea demasiado tarde, y Ten no Taka, publicada en el Weekly Action de Futabasha, un sorprendente manga ambientado en el lejano Oeste, con dos japoneses en medio de las batallas entre los indios y la caballería americana. El principal no obstante es New York no Benkei, donde un misterioso joven japonés llamado Benkei se desplaza hasta Nueva York para consumar una venganza mientras se hace pasar por un simple artista.

Jiro Taniguchi puede presumir de sus 35 años de carrera y alrededor de 25 títulos publicados, la mayoría de ellos de una enorme calidad visual y narrativa, con personajes de gran riqueza y profundidad, y guiones brillantes, sean suyos o de otro. Su estilo es inconfundible, una seña de identidad propia que permite reconocer su sello y apostar a caballo ganador cuando se compre una obra suya. Aunque ya se acerca a los 60 años, esperemos que de sus lápices y de su cabeza surjan todavía muchos más mangas, auténticas delicias en viñetas que cualquier aficionado al buen cómic, japonés, europeo o estadounidense, debería degustar.

4 Comments:

At 7:16 p. m., Anonymous Guachuguo said...

En definitiva, un genio.

 
At 11:31 p. m., Anonymous Anónimo said...

solo taniguchi y tezuka fueron capaces de arrancarme unas lagrimillas mientras leia sus obras...

gran autor donde los haya,su obra es magnifica,que pena que en españa no haya triunfado tanto como en otros sitios..

mithrandir

 
At 1:19 p. m., Blogger Jackal said...

Un genio divino.

 
At 12:12 p. m., Anonymous ooooo said...

Muy buen post.

 

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