domingo, abril 24, 2005

Witch Hunter Robin, brujos cazando a brujos

Era una serie de televisión a la que le tenía ganas desde hacía mucho, pero en su momento preferí ver Hellsing y procuro no ver dos series "parecidas" en un corto intervalo de tiempo. Además, Witch Hunter Robin tiene un pequeño inconveniente: consta de 26 episodios, cuando ya de por sí se me hace difícil ver series de 13 capítulos de forma continuada. Sea como sea, al fin he podido ver este título de Sunrise, producido en 2002, un shounen lleno de misterio, acción y giros argumentales acerca de una organización secreta dedicada a la captura de brujos por todo el mundo, centrándose en la base japonesa, todo ello con un poso dramático. La realización de este anime fue bastante caótica, con cambios constantes en la dirección de arte, la puesta en escena y otros ámbitos de la producción técnica. El director de la serie fue Shukou Murase, un diseñador de personajes especializado en la saga Gundam y que había trabajado anteriormente en producciones como Argento Soma o el primer largometraje de Street Fighter II. Del diseño de personajes se encargó la conocida Kumiko Takahashi (Card Captor Sakura, DNA², Tokyo Babylon). Afortunadamente, la serie no sufrió altibajos en la animación y rayó a la misma altura técnica durante los 26 episodios.

Aunque la Humanidad no cree en ellos, los brujos existen y viven entre nosotros. Algunos no escogen el camino del mal, otros ni siquiera controlan del todo su poder, pero un reducto de hechiceros aprovecha esa misteriosa fuerza que fluye en su interior para imponerse a los demás o para lograr cualquiera de sus objetivos. Para que no sean una lacra de la sociedad, una organización secreta mundial se encarga de acabar con ellos. Es Solomon, más conocida como STN, que emplea a cazadores de brujos que, en realidad, son también brujos. Sus acciones y consecuencias están al margen del mando policial y del mismísimo gobierno de cada país. En la actualidad, Japón está siendo un foco de brujos, por lo que Solomon envía a la STN-J -su "filial" en el país nipón, que en vez de matarlos, los captura y encierra- a una nueva cazadora, la adolescente Robin Sena, para que sustituya a una cazadora desaparecida meses atrás. Robin trabaja junto a Sakaki, Karasuma, Doujima y Amon, con el que mantiene una ambigua relación. Mientras se dedican a cazar brujos, Robin comienza a mostrar condiciones para controlar el Craft, una misteriosa y poderosa fuerza primigenia que está por encima de cualquier otro poder. Este hecho pone en peligro una oscura trama dentro de la STN-J, motivo por el que Robin pasa a ser considerada una bruja, es decir, el blanco de los cazadores, entre ellos Amon.

Witch Hunter Robin, ante todo, cabe dividirla en dos partes. La primera ocupa algo más de la mitad de la serie; son capítulos en los que se nos presenta a los personajes y sus relaciones, además de mostrarnos los casos en que trabajan y anticiparnos aspectos sobre el misterio de los brujos y de la trama que se está gestando. La segunda parte llega hasta el final, momento en que Robin se convierte en casi una fugitiva, viviendo en la oficina de Nagira, e intenta descubrir más cosas de los brujos y de Solomon. Es una diferencia imprescindible para hablar de este anime, dado que la primera parte es simplemente un shounen con mucha acción y ciertas connotaciones seudo filosóficas, mientras que el resto, manteniendo esas características, se pierde en una trama entre compleja y liosa, aumentando el aspecto seudo filosófico con múltiples reflexiones acerca de la condición de los brujos y su caza. En todo momento, el tono es apesadumbrado, casi depresivo. Por todo ello, la primera parte es bastante entretenida, pero la segunda se hace demasiado pesada, máxime cuando determinados aspectos del giro argumental no se acaban de explicar o entender. Al menos el final es el que tenía que ser. Entrando ya en aspectos técnicos, la animación de Witch Hunter Robin es de lo más correcta, no destaca especialmente, siendo una serie en la que la mayor parte de los episodios transcurren en espacios oscuros, de manera que se juega mucho con los negros (sin ir muy lejos, la vestimenta de los cazadores es negra). El diseño de personajes es bastante sobrio y, hasta un cierto punto, realista. Ideal para el tipo de serie que es. El abanico de personajes, tanto los protagonistas como los secundarios y episódicos, es amplio y prácticamente todos están sólidamente creados. Algunos de ellos son terriblemente carismáticos, como el dueño del Harry's, Nagira o la bruja inmortal de la Ciudad Dorada. En el aspecto musical, destaca mucho más la banda sonora instrumental que suena durante los episodios que no los temas vocales, pegadizo el de entrada -Shell- y melódico el de salida -Half Pain-, ambos cantados por Bana. Una lástima que la segunda parte de la serie sea tan enrevesada, porque le hace perder puntos respecto al fulgurante comienzo. Si fuese menos pesada, la trama final habría tenido más empaque y se habrían dado menos vueltas a lo mismo. A pesar de todo, Witch Hunter Robin es una serie entretenida, especialmente en los casos de la primera parte, y cuya estética e historia podría funcionar bien en nuestro mercado si alguna editora apostara por ella.

3 Comments:

At 4:46 p. m., Anonymous Anónimo said...

A mi la serie me gusto mucho, pero si tuviera que elegir que parte es la que se me hizo mas pesada, pues diria que la primera. La segubda la encuentro mas interesante, ya que por fin hay un motivo, un algo a lo que se deven de desencadenar los acontecimientos.

Valvath

 
At 5:41 p. m., Blogger Phenrir said...

Es uno de los animes que peor sabor de boca me ha dejado. Quizá tenía las expectativas demasiado altas por los comentarios de la gente, pero lo cierto es que, dejando de lado el aspecto técnico, es uno de los peores animes que he visto.
En mi opinión, el argumento es prácticamente nulo de manera que el anime queda reducido a una sucesión de capítulos más o menos entretenidos. Y del final prefiero no hablar... >_<

 
At 1:57 a. m., Anonymous TorCan said...

A mi me gusta, los personajes son muy distintos unos de otros y eso aporta mucho a la serie, lo que no me gusta es (algo tipico de lo sanimes que llevo vistos) es que el final es "demasiado" abierto, te lo deja en el aire, si acaban con la fabrica y tal ,¿y?, ¿que pasa con Robin y Amon?, si explicasen un poco mas los finales(del anime en general) se entenderian muchas mas cosas, pero claro perderian parte del encanto.

PD: para el mal sabor de boca están los enjuagues bucales

 

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