sábado, junio 18, 2005

D.N. Angel, cuando un ladrón fantasma vive en tu interior

Hace mucho que no hablamos de ningún título de manga o anime, así que aprovecho este pequeño descanso entre exámenes para hablar de una serie de televisión que acabé de ver hace ya varias semanas y que me ha gustado bastante. Se trata de D.N. Angel, la adaptación para la pequeña pantalla del manga de Yukiru Sugisaki, que en España publica Ivréa, aunque ya hace algunos meses que alcanzó a la edición japonesa y hay que tener mucha paciencia entre que sale un tomo y el siguiente. La serie televisiva de este híbrido de shoujo y shounen -cada día es más difícil delimitar el público de determinados títulos, aunque en este caso técnicamente es un shoujo- se estrenaba en primavera de 2003 en TV Tokyo, ocupando la parrilla los seis siguientes meses hasta alcanzar los 26 episodios de que constó finalmente. Dado que el manga sigue publicándose, es fácil adivinar que anime y cómic toman caminos bien diferentes en cuanto a la historia. Para el anime se eligió como guionista a Naruhisa Arakawa (Blue Seed, Nadesico), que se encargó de los cambios respecto al manga. La dirección recayó en Koji Yoshikawa -siendo su primer trabajo de responsabilidad máxima- y Nobuyoshi Habara -más conocido por sus diseños que por ser director de anime-. Al mando del acertado diseño de personajes estaba Shinichi Yamaoka, que ya había trabajado en Candidate for Goddess, también de Sugisaki. D.N. Angel estaba siendo un manga de éxito y había muchas expectativas puestas en el anime. La serie no defraudó a sus aficionados, a pesar de los numerosos cambios respectos al original.

Hasta la fecha, Daisuke Niwa se consideraba un chico tímido, pero normal y corriente: iba cada día a clase, tenía sus amigos, estaba enamorado de la guapa Risa Harada,... Pero desde que era pequeño, al volver a casa le esperaba un duro entrenamiento. Ahora, cuando acaba de cumplir 14 años, su familia le explica un gran secreto: en su interior vive Dark Mousy, un legendario ladrón fantasma que ha habitado generación tras generación en los miembros de la familia Niwa. Cuando Daisuke menos se lo espera, se transforma en Dark y comienza su carrera criminal, robando diferentes obras de arte en cuyo interior descansan espíritus malignos. Aquí comienzan los problemas para el chico. No sólo porque la policía va tras él y al frente de todas las operaciones policiales está su compañero de clase Satoshi Hiwatari, que pertenece a la familia rival por antonomasia de los Niwa. Obviamente, en el interior de Hiwatari se encuentra el gran enemigo de Dark, llamado Krad. También porque Risa, la chica de la que Daisuke está enamorado aunque ella sólo le considere un amigo, nada más ver a Dark se enamora de él. Risa intenta aparecer allí donde Dark debe actuar, poniéndose en peligro ella y cambiando los planes de Dark. Aún suerte que su hermana melliza, Riku, procura que no se meta en más líos de los aconsejables. Curiosamente, Riku odia a Dark... aunque está enamorada de Daisuke. ¿Qué pasaría si supiera que son la misma persona? La acción trepidante, el misterio, la lucha entre el bien y el mal, y los enredos amorosos están servidos.

Dicen quienes critican el anime de D.N. Angel que la serie pierde al tratarse en buena medida de episodios autoconclusivos que narran los robos de Dark, sus huidas y el encuentro con alguna de las hermanas Harada, y que no es hasta bien entrada la serie cuando empieza a ponerse interesante. Sin embargo, aunque puede no parecerlo, la serie avanza en todo momento, a veces con detalles que pasan desapercibidos, por lo que esos episodios autoconclusivos también son de vital importancia para el desarrollo de la historia y para comprender cómo evolucionan las relaciones entre los personajes. Es más, posiblemente sea uno de sus puntos fuertes. Tanto la línea argumental protagonizada por Dark y su enfrentamiento con Krad, como la amorosa, en la que Daisuke y Dark se han hecho con los corazones de las chicas, mantienen el interés hasta su desenlace. Los momentos emotivos se concentran en los últimos episodios, como suele pasar, pero al menos están repartidos en unos cuantos y no aparecen de golpe en los últimos dos o tres capítulos (incluso tenemos dos endings especiales, uno en el episodio 24 y otro en el 26). A pesar de que esos últimos episodios son bastante "increíbles" -vale, sí, tampoco estamos hablando de una serie muy realista precisamente- y parecen algo forzados, la sensación que deja la serie en general es buena. La historia está bien, la animación mantiene un excelente nivel durante los 26 episodios, los efectos en 3D hechos por ordenador no desentonan del todo y el diseño de personajes clava el estilo preciosista de Sugisaki. Los personajes gozan de gran carisma, especialmente Dark, y los masculinos son un atractivo más para el público femenino. El reparto del doblaje original es soberbio, probablemente porque no hay personajes con esas horribles voces chillonas que son tan habituales en los doblajes japoneses. Otro de los puntos fuertes de D.N. Angel es la banda sonora, con una música instrumental que acompaña a la perfección todo tipo de escenas. Destacan los temas vocales, como Byakuya ~ True Light, el opening de la serie, cantado por Shuichi Miyamoto, o alguno de los temas de cierre, como Yasashii Gogo o Hajimari no Hi, ambos interpretados por Minawo. En resumen, D.N. Angel es una notable producción animada, que se escapa de lo que es el manga original, pero aún y así mantiene el tipo de principio a fin, regalando al público entretenimiento y sentimentalismo por partes iguales. Esperemos que se cumplan los persistentes rumores que sitúan la serie en España pronto, seguro que su edición sería un éxito de ventas.

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