lunes, agosto 15, 2005

Maze, el destructor que equilibrará el mundo ha llegado

Actualmente, el ecchi y el fanservice llenan minutos y minutos en muchas de las series de cada nueva temporada televisiva en Japón. Algunos títulos se pasan de la ralla y hay que meter la tijera, dejando al espectador sin esas escenas repletas de excesos hasta que los episodios salen a la venta en DVD. Años atrás, la censura se llamaba "autocontrol" y se practicaba durante la realización de la serie. Es el caso de la adaptación de Maze, bakunetsu jikuu, uno de los trabajos de Satoru Akahori, autor de la conocida Cazadores de magos. La serie de televisión se realizó en 1997 y vio ampliamente recortados los gags eróticos, los desnudos y las escenas de mayor tendencia lésbica. A Akahori le cortaban las alas en uno de los aspectos más resultones de sus obras. Precisamente el éxito del manga y de los dos OVA aparecidos el año anterior, en 1996, se debía en parte al uso del erotismo, a veces pasado de rosca, en esa mezcla de comedia y acción ubicados en un mundo medieval en que las guerras se servían de sofisticados robots, al más puro estilo Escaflowne. Así, los 25 episodios televisivos dejaban a un lado buena parte de la carga erótica original para convertirse en una atrevida comedia de acción. En su realización se encontraba todo un clásico del diseño de personajes, Masayuki Goto (Doomed Megalopolis, Kishin Heidan) y en la dirección un todavía poco conocido Akira Suzuki (Happy Lesson, Lime-iro Senkitan).

Debería ser una mañana como cualquier otra, pero nada más levantarse Maze advierte que algo va mal. Su habitación está patas arriba y no recuerda qué hizo la noche anterior. La gran sorpresa llega nada más abrir la puerta: la casa está en medio de un bosque. ¿Qué demonios ha pasado? A su cuello se lanza de repente una chica algo menor que ella, quien le agradece haberla salvado -la casa ha aterrizado sobre los seres que la perseguían-. Cuando llegan refuerzos, las dos jóvenes han de salir corriendo para no ser atrapadas y ante lo que parece su fin, Maze lanza una poderosa energía contra sus enemigos, acabando con ellos. Ya más calmada, Maze se pone en situación. La chica a la que ha salvado se llama Mill y es la princesa heredera del reino de Bartonia, lugar en el que se encuentran. La maléfica Secta Yaina ha logrado hacerse con el poder del reino tras el asesinato de los reyes y ahora quiere la cabeza de Mill. Ella se dirige hacia el reino vecino, cuya reina es su tía, para que la ayude a devolver la paz a Bartonia. Maze, que no sabe cómo volver a su mundo, decide acompañarla, y a ellos se unen poco después dos poderosos guerreros, Solude y Aster. Sin embargo, el poder de la Secta Yaina se expande velozmente por el continente y también logran controlar el reino vecino. Allí, Mill y Maze consiguen la ayuda de la hada Randy, la espadachín Rapier y el anciano Ull, experto en bombas. Juntos se las verán con Gorgeous y Chic, los principales mandos que sirven al líder de la Secta Yaina. Para él, Maze supone el mayor de los peligros, ya que es "el destructor", aquel que según la leyenda equilibrará las fuerzas del mundo, el form, esa energía que Maze es capaz de utilizar. Es además la energía que permite el manejo de poderosos robots pilotados por humanos. ¿Logrará Maze derrotar a la Secta Yaina, devolver a Mill al trono de Bartonia y regresar a casa? Para acabar de complicarlo, Maze, que durante el día es una chica más bien modosita, al caer el sol se convierte en un joven bastante pervertido y ansioso por pelear.

Antes de nada, cabe advertir que nunca me han gustado las series poco creíbles, como Maze. Con "poco creíble" no me refiero al hecho de que la casa de la chica vaya a parar a un mundo paralelo ni a que tenga poderes sobrenaturales. Ni siquiera a que de día sea una chica y de noche un chico. Son aspectos "entendibles" dentro del género. Me refiero a que en un mundo medieval, donde los guerreros deberían utilizar la espada y los hechiceros sus poderes, haya robots gigantes de última tecnología. Esa poca credibilidad -llamadme clásico- es uno de los motivos por los que detesto Escaflowne y es, obviamente, uno de los motivos por los que no me he sentido cómodo viendo Maze. Obviando este aspecto y el ya comentado "autocontrol" en la adaptación del manga de Akahori, que condiciona parte de la historia y bastantes situaciones cómicas, la serie no pasa de ser un anime del montón con algún que otro chispazo de genialidad. Tiene buenas escenas de acción, algún giro argumental bastante interesante y un estupendo reparto lleno de personajes carismáticos. Por contra, los dos personajes principales, Mill y Maze chica, son simplemente odiosos, mientras que al argumento general no se le saca todo su potencial y se pierde en una mediocridad en la que nunca debió entrar. La animación está en la línea de la realizada a comienzos de los 90 -un punto a su favor- y los diseños son bastante fieles al estilo del autor. Es un buen trabajo. La banda sonora es también uno de sus puntos fuertes, tanto la instrumental como los temas vocales, entre los que destaca el cañero tema de entrada, Kokuu no meikyuu, interpretado por Seikima II. Para los desconocedores de las obras de Akahori, Maze puede ser un buen acercamiento a los elementos esenciales de sus creaciones, incluso pueden entretenerse con la serie. Sin embargo, quienes conocemos bien al autor sentimos que le falta algo y que la serie no acaba de despegar. Los OVA, por contra, son frescos y más en la línea de su creador, aunque le sobra tanto ecchi como le falta a la serie. Puede servir para pasar el rato, pero no es un título imprescindible precisamente. Si se realizara ahora, seguramente la serie ganaría mucho.

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