domingo, octubre 23, 2005

Aishiteruze baby, aprendiendo a ser responsable

En el cine norteamericano existe una larga tradición de películas y telefilmes en los que el o la protagonista debe hacerse cargo de un niño o una niña, lo que acaba por cambiar su forma de ser y su actitud respecto a la vida. Aishiteruze Baby sería un perfecto ejemplo de ese tipo de historias, aunque dirigido al público adolescente. Partiendo del manga creado por Youko Maki y publicado en la revista Ribon de Shueisha -recopilándose posteriormente en un total de 7 tomos-, en 2004 se realizó esta serie de animación de 26 episodios. Producida por TMS, se emitió en Animax y de la animación se encargó la Toei. El director fue Masaharu Okuwaki, un solvente profesional, artífice de varios especiales de Lupin III y de varias series emitidas en España, como Los guerreros de la luz o Las mellizas de St. Claire. En el diseño de personajes trabajaron al alimón Junko Yamanaka y Masamoto Sudou, que ya habían formado pareja en otro conocido anime, Hamtaro. A pesar de no contar con un presupuesto excesivo, la serie funcionó y cumplió las expectativas.

Kippei Katakura es un adolescente guapo bastante irresponsable y dejado, cuya única preocupación es ligar con chicas... "y lo que surja". Su vida da un cambio radical el día que, al volver a casa, se encuentra con su prima pequeña Yuzuyu, de 5 años. La madre de la niña, víctima de una profunda depresión tras la muerte de su marido, la ha abandonado temporalmente, por lo que la familia de Kippei es ahora la encargada de cuidarla. Entre unos y otros deciden que sea él quien esté al cuidado de Yuzuyu, de manera que el chico comience a comportarse de una vez. Rápidamente, se encariñan el uno del otro, compartiendo incluso habitación, y Kippei procurará que Yuzuyu no se deprima al recordar a su madre ni que se sienta sola o marginada por sus compañeros de clase. Poco a poco, parece sentar la cabeza y dejar de jugar con las chicas, buscando, ahora sí, algo más que una relación para pasar el rato. Hacer de "madre" para la pequeña Yuzuyu le está haciendo madurar, algo que no ha pasado desapercibido para la siempre distante Kokoro, que a pesar de la frialdad con que le trata, se preocupa por él y por la pequeña. Sin embargo, Yuzuyu no deja de ser una niña frágil a la que hay que proteger en un momento tan delicado, por lo que supone un problema para que Kippei y Kokoro mantengan una relación seria.

A caballo entre la comedia y el drama, con el amor de fondo, Aishiteruze Baby es ante todo una historia sobre sentimientos. La pareja protagonista, Kippei y Kokoro, evoluciona enormemente del primer episodio al último, maduran a golpes sentimentales en los que no sólo el amor interviene, también lo hace la confianza, la responsabilidad, el deseo de amar y la voluntad de escapar de la soledad. Yuzuyu apenas cambia durante la serie, pero en todo momento se muestra enterada de lo que sucede a su alrededor. Por ello sufre y no quiere hacer sufrir a los demás, pero tampoco quiere estar sola y a veces se muestra egoísta al querer a Kippei únicamente para ella. Su personaje, no obstante, a menudo no es creíble; una niña de 5 años no razonaría ni actuaría como muchas veces lo hace ella. Uno de los aspectos importantes de la obra es la fuerte carga crítica contra la maldad de la sociedad. Yuzuyu es víctima del abandono de su madre, pero también del desprecio de algunas amas de casa y madres a causa de abandono. En ocasiones se trata más bien de pena. Temas como la violencia contra los niños, el acoso escolar -de tanta actualidad ahora en España-, la profunda pena por la muerte de un ser querido, la soledad y la incapacidad para ser feliz tienen también un gran protagonismo a lo largo de la serie. Entrando en el aspecto gráfico, el dibujo de Youko Maki está perfectamente adaptado. Los personajes son delgados -a veces casi esqueléticos-, esbeltos y guapos, y en su look abundan las mechas, los piercings y los tatuajes. Sin embargo, aparte de su aspecto, no son demasiado originales, siguen el estereotipo habitual del género. Algunos logran tener un gran carisma y hacer que te encariñes de ellos, como la amiga de Kippei que cuando le ha perdido se da cuenta de cuánto la amaba. En cambio, otros se hacen odiar, como la acosadora de Kippei. Especialmente simpáticos son los compañeros de guardería de Yuzuyu. La animación es correcta, tampoco tiene demasiadas pretensiones, aunque a veces decae y se nota. Si te acostumbras a los brazos delgados y las cinturas imposibles, en la animación ni te fijas. En la banda sonora destaca el tema de cierre, Nennensaisai, interpretado por Yo Hitoto, quién también se ocupa del opening, titulado Sunny Side Up. Sin duda, Aishiteruze Baby es un shoujo bastante completo, que no se ciñe únicamente al plano amoroso, que es divertido unas veces y capaz de hacerte soltar unas lágrimas otras, y que uno no entiende cómo no ha llegado todavía a nuestro país, bien el manga o bien este anime. Con todo el shoujo mediocre y clónico que se viene editando últimamente, este título supondría un soplo de aire fresco y, muy probablemente, vendería bastante bien.

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