Glénat reeditará "Ikkyu" el año que viene
En sus primeros tiempos editando manga, Glénat publicó un seinen de ambientación histórica llamado Ikkyu. Fue la última obra del malogrado Hisashi Sakaguchi, autor también de Version.1. Eran 4 volúmenes en el formato hoy conocido como Big Manga y que en aquella época, pasto de los comic-books, era del todo desconocido en el mercado manga de nuestro país. Ikkyu comenzó a serializarse en la revista Shounen Afternoon en 1990, donde concluyó poco después de la muerte del autor, a finales de 1995. En la reedición que prepara la editorial barcelonesa para el año que viene, esta vez sí se incluirán sobrecubiertas, además de nuevas ilustraciones para las portadas.
Ikkyu es un monje que nace a finales del siglo XIV y vive una intensa vida durante cai todo el siglo XV. Hijo ilegítimo del emperador, desde pequeño vivió en un templo budista donde aprendió sobre la bondad y la paz interior. Luego tuvo que partir al enfrentarse a los autoritarios monjes ligados a las clases pudientes. Ahí comenzó un viaje que le llevó por todo Japón, un continente en el que se sucedían los cambios políticos, sociales y religiosos. Fueron años en los que se labró una fama de libertino al frecuentar tabernas y prostíbulos, además de relacionarse con monjes de no muy buena reputación. Pero era un hombre querido por el pueblo porque estaba siempre de su parte y no aceptaba las ligaduras de una moral religiosa incumplida por aquellos que la predicaban y que, haciendo uso de su posición predominante, abusaban de su poder. Por eso, fueron muchos sus fieles seguidores.
Ikkyu es un monje que nace a finales del siglo XIV y vive una intensa vida durante cai todo el siglo XV. Hijo ilegítimo del emperador, desde pequeño vivió en un templo budista donde aprendió sobre la bondad y la paz interior. Luego tuvo que partir al enfrentarse a los autoritarios monjes ligados a las clases pudientes. Ahí comenzó un viaje que le llevó por todo Japón, un continente en el que se sucedían los cambios políticos, sociales y religiosos. Fueron años en los que se labró una fama de libertino al frecuentar tabernas y prostíbulos, además de relacionarse con monjes de no muy buena reputación. Pero era un hombre querido por el pueblo porque estaba siempre de su parte y no aceptaba las ligaduras de una moral religiosa incumplida por aquellos que la predicaban y que, haciendo uso de su posición predominante, abusaban de su poder. Por eso, fueron muchos sus fieles seguidores.



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